Peregrina (Parte III)
Peregrina (Parte III)
Tercer llamado: “Corpus Christi Cusqueño”
“Hoy no baila el cuerpo, hoy danza el espíritu” no hay canción más precisa que la de los Gaiteros del pueblo santo y el hijo del búho para evocar lo que significó vivir el Corpus Christi Cusqueño el 2025. Llegar a esta festividad que coincidió con el mes jubilar, fue un regalo. A estos viajes los he denominado “viajes por intuición”, no necesito tener muchas certezas sino señales en lo más profundo de mi corazón.
Ya en ciudad Cusco, el 17 de junio, me levanté a las 5am para poder empezar a tener los encuentros con los santos y vírgenes, esta vez me dirigí a la Iglesia y convento de Santa Clara, cerca al arco del mismo nombre o a una cuadra del mercado de San Pedro. Fui una de las primeras, pensando encontrar al San Antonio de Abad, pero ya no estaba, sin embargo, me encontré con el Señor de la Divina Misericordia sonriente, es la primera vez que veo una imagen así. La eucaristía, fue conmovedora, al llanto, me estremecí como en Paucartambo, ese llanto que no puedes explicar, no es de pena, es de gozo. Salí como ungida, como hacía frío, fui a calentarme con un caldito de pata de cordero en el mercado y mi almita me lo agradeció. Se dice que cuando vas algún territorio, es de menester comer los alimentos de la zona, así generas más conexión con esa tierra.
Saliendo, fui preguntando a dónde me podía dirigir para encontrar a los santos, pero todo es un misterio, la mayoría te da un alcance, todo está echado al azar, así que fui a la Iglesia de San Francisco y había otra misa que era de difunto y decidí quedarme, en esta iglesia no está ningún santo del Corpus, aunque al santito que estaban rindiendo homenaje era San Antonio de Padua y sus feligreses dejaron estampitas, mi familia es católica y decidí llevar algunas. En los exteriores de esta iglesia se da el famoso festival del “Chiriuchu[1]” que solo se come en Corpus, es un plato frío y picante que lleva cuy al horno, gallina, chalona, tortilla, huevera, chorizo, cochayuyo, canchita, queso y representa al Tahuantinsuyo[2], un plato que fusiona a las tres regiones (Costa, sierra y selva).
Si todo es un misterio, que el misterio me conduzca como la intuición, así que bajé hacia la plaza y me encontré con las danzas, esta vez con los de primaria, niños y niñas entregándolo todo, su fe, su amor a su territorio que se expresa en sus movimientos zigzagueantes y el brillo de sus ojos.
El 18 de junio, salí muy temprano a la Basílica de la Catedral, donde el Señor de Los Temblores[3] habita, la Iglesia está abierta a todo público hasta las 10am. Me dirigí al mercado y me encontré con el festival del chiriuchu, mujeres de diversos lugares ofrecen este plato frío. Al retornar, noté que decían que venía la Virgen de los Remedios, se dice que los priostes son los más acaudalados, le dice “La mamacha Remedios” y ella viene desde el Convento de Santa Catalina, antes fue el Acllahuasi (Casa de las escogidas o vírgenes del sol), su fiesta central es el 8 de setiembre. Me regalaron un pequeño poster y en el reverso dice “Santa virgen maría, te imploro ayuda como un pequeño niño que corre para refugiarse en los brazos de su madre” …
Entre los feligreses decían que había que dirigirnos hacia San Francisco que irían llegando el resto de santos y vírgenes. Y en efecto, desde su Ayllu[4] o Barrio Qolqamanta[5] que va de camino a Sacsayhuamán, venía San Cristobal, más conocido como el santo de “los viajeros”, su robusta fisonomía hace que los cargadores en contrapunteo lo ladeen de un lado a otro, dando a entender que está borrachito porque se tomó la chicha de Santa Ana. Al verlo, me emociono porque es por su historia que voy al Corpus, voy presurosa, sin presagiar que la estampida venía con una fuerza descomunal que me voy hacia las vivanderas, salvándome de un pelo de ser aplastada.
En ese momento, decido ir del lado contrario y me encuentro con los feligreses del Doctor San Jerónimo, quienes degustan un almuerzo, ellos salieron de madrugada para llegar lo más temprano, aquí se da una competencia con San Sebastián quienes al notar que San Jerónimo llevaba la delantera, los cargadores salen sin zapatos. San Jerónimo lleva un leoncito a su izquierda, tratan de alejarlos de San Antonio de Abab porque él lleva un cerdito.
Sigo caminando y me encuentro con los feligreses de San Sebastián, toda su comunidad degustando un rico almuerzo y brindando por la larga travesía, junto a ellos están los Qhapaq Ch’unchu[6] quienes lo custodian en fila. San Sebastián, era un soldado, al igual que Santiago Apóstol, pero San Sebastián era de caballería en la guerra cristiana, quien murió de un flechazo atado a un árbol por los enemigos, lleva un lorito. San Sebastián es conocido como “calapatita”[7].
Sigo avanzando y veo que Santa Bárbara viene con su feligresía que son comunidades campesinas, vienen desde el distrito de Poroy y recorren 12 kilómetros hasta Ciudad Cusco. Ella se le conoce como la protectora de las cosechas, de las tormentas y peligros naturales.
Detrás y con prisa, viene San Blas, con su poncho lleno de cintas de colores, es el santo protector de la salud (garganta), patrón de los y las artesanas, viene del Templo que lleva su mismo nombre. Cuentan sus devotos que los dedos índice y medio de la mano derecha de su patrono, hace alusión a: “dos chichas más, y nos vamos” y suelen decir de los monaguillos que son seis, lo acompañan que: “dos son mis hijos, el resto de quién será” popularmente, se le dice “Wawa sapa” que tiene muchos niños.
Entre cantos en quechua y baile, un grupo de danzantes precede a la mamita Santa Ana, patrona de “Las picanterías y chicheras”, ella es la madre de María a quien lleva entre sus brazos, su rostro es tierno y avejentado. Esta lleva un manto azul cielo, con bordadura dorada. Quienes la cargan entre hombros, llevan camisas blancas impecables, con sus chullos y mantas coloridas.
Al no ver más santos y vírgenes, me dirijo a la plaza de armas, busco una locación que me permita ver el traslado con perspectiva. Y al fondo, se divisa a San Antonio de Abad quien es el primero en ingresar a la catedral para el encuentro con el Taytacha de Los Temblores. El santo, lleva su inseparable cerdito negro. Se dice que antes de su entrada a la Basílica Catedral, visita a San Pedro y en el transcurso se le pierde el cerdito, en una angustiante búsqueda es encontrado en el interior del mercado central o mercado San Pedro.
Entre la espera, me encuentro con un Maqta[8], quien me zampa un beso en la mejilla, la escena es graciosa y llena de expectativa. En esa espera, aparece San Jerónimo, después San Cristóbal, y en ese interín, me encuentro con un Ukuku[9] (Pablitos) junto a su hijo Ukukito. Con un fondo musical de Ben-hur, ingresa San Sebastián. Prosigue, Santa Bárbara, después Santa Ana.
Y a paso firme, aparece Santiago Apóstol, el patrón matamoros, se dice que era de infantería en la guerra cristiana, y que su amigo San Sebastián era de caballería. Un día Santiago le pidió prestado el caballo, San Sebastián accede a prestarle con la condición que le devolviera, dicha devolución nunca se realizó, ya que antes de que lo hiciera San Sebastián murió flechado. Se cuenta que los santos y vírgenes que participan del corpus, no quieren que ingrese a la catedral, porque siempre causa alboroto al ingresar con su caballo.
Detrás viene, San Blas. Cabe resaltar que delante de cada Santo o Virgen, viene un cuadrilátero (altares) donde reposan en cada parada, los que cargan son efusivos adolescentes, niños que van entre risas y empujones.
Luego hace su aparición, San Pedro, se le conoce como el más allegado a Jesús, suele ser quien lleva las vicisitudes, alegrías, quejas y satisfacciones de los que se reúnen en la Basílica Catedral en la víspera del Corpus Christi. Suele informar todos los acontecimientos suscitados en vísperas al día central de esta festividad, de la forma más jocosa y clara, ante la imagen del Taytacha de los Temblores. Y se le conoce como el Santo más bailarín. El coro tradicional de San Pedro dice: “San Pedro, San Pedro toda la vida, San Pedro…”.
Al fondo se divisa a San José junto al niño Jesús, quien lo lleva de la mano, delante de él está una oveja. Protector de los trabajadores, principalmente de carpinteros. Entre los cuentos populares se dice que es un celoso empedernido, cela en demasía a la Virgen de Belén, por sus joyas y su rostro de coqueta, es asediada por San Cristóbal y Santiago Apóstol. Los celos de San José son tan fuertes, que incluso manda al niño Jesús, a golpear con su cayado, a un impertinente San Blas. Hubo una anécdota muy jocosa el día central, después del recorrido de la plaza, San José va detrás de la Virgen Belén y justo ella ingresa y le cierra la puerta de la Catedral para que no entre, la feligresía se emociona y rompe en risas y le dice a San José: “¿Y ahora qué hiciste San José?”.
La Virgen de la Natividad aparece, viene del Templo de la Almudena. Es conocida como la Virgen Mestiza debido a que su imagen combina rasgos andinos y españoles. Es la más sencilla, no trae manto, ni tantas joyas, pero sí un hermoso altar lleno de flores multicolor. Entre los cuentos populares, es humillada por la Virgen de Belén, que es ostentosa en joyas y tiene una anda de platería. Durante la procesión de entrada a la Basílica Catedral, Belén suele mirlarla de reojo diciendo: “mírala a esta nana, la que cuida a los niños”, mientras que la Nati le responde: “seré nana, pero honrada”.
Detrás de ella viene, la Virgen de los Remedios. De inmediato, hace su aparición la Virgen Purificada, es conocida por ser “la millonaria” por sus joyas, pese a que lleva sus dos tórtolos en una canastita, sinónimo de “la purificación”, se dice de ella que es la más chelera, término que se le atribuye, porque gusta de la cerveza, que sin ella no hay fiesta. En esta ocasión, lleva un traje turquesa, su altar de plata llena de flores turquesas, entre rosas, girasoles.
Con un estandarte rojo, llevando el nombre “María Reina de Belén” aparece la Virgen de Belén, muy vistosa con un manto y vestido rojo sangre, es conocida como la patrona del Cusco. Se dice de ella, que es la más presumida de las Vírgenes, por su rostro risueño y múltiples joyas en todo el cuerpo. Ella es tan religiosa, que dos semanas antes baja a la Iglesia de Santa Clara e incluso se da el lujo de acceder al claustro. Conocida también, como la que prepara el más exquisito Chiriuchu.
Finalmente, cierra la Virgen de la Inmaculada Concepción, viste un vestido y un manto celeste. Se le conoce como “La linda de la Catedral”. Llamada así, por su belleza, ella a diferencia de las 14 imágenes de vírgenes y santos, es la anfitriona en su recinto. Se dice de ella que es la más recatada en la lúgubre Catedral, pero en medio de esos eternos días, suele darse una escapadita por las noches para visitar a sus amigas, entre ellas a la Virgen de Los Remedios, conocida también como la Patrona de la Arquidiócesis del Cusco.
Al día siguiente, día central del Corpus Christi, la mayoría de imágenes se encuentran fuera de la catedral, sus feligreses, desde muy temprano, dan los últimos retoques, mientras aguardo, comparto con cada imagen. Fuera de la Catedral, se encuentra la carroza o baldaquín de plata del Corpus Christi, es una estructura del siglo XVIII que resguarda la sagrada custodia de oro y pedrería durante la festividad católica. Es el elemento central que encabeza la gran procesión por la Plaza de Armas del Cusco.
Hace frío y siento hambre, asi que busco a las señoras de los tamalitos cusqueños y sacio el apetito. Se dice que la misa, será a eso del mediodía, busco un lugar frente a la iglesia, sigue el frío y el sol se hace más presente, mientras esperamos los ambulantes venden de todo, entre curiosidades para satisfacer el frio o el incesante calor, comida típica como el Tocto[10] moraya[11] con queso, entre otros.
Mientras aguardamos, nos reparten una cartilla, con todas las canciones para la santa eucaristía, cantos en quechua como Qosqo Llaqta que significa el Ombligo del mundo. La espera fue curiosa, mientras el sol aparecía, les hablaba a las nubes para que tapen el sol, era increíble, pero eso ocurría, me reía por dentro y a la vez recordaba estos episodios de que todo está animado y si abrimos una comunicación con el todo, esto ocurre.
Tras una larga espera, decido ir al encuentro con una amiga querida a un cafecito con balcón, logramos ver a los santos y las vírgenes, mientras nos sumergíamos a una conversación profunda sobre nuestros caminos. Esta amiga decidió mudarse a Cusco, siendo una sabia decisión para su camino. Ya teníamos sed y hambre, fuimos por un jugo de naranja y luego a comer unos ricos chicharrones.
Y como estamos de paso y la vida es un instante, cerramos brindando con un aperol[12], uno de mis tragos favoritos. El Corpus, es mi tercer peregrinaje, siento que me estoy preparando para el IV.
¿Qoyllurit’i, mi siguiente peregrinaje?, mientras seguiré preparando mi diseño para esa travesía, esta historia continuará …
[1] Chiriuchu, chiri (frío) y uchu (ají o comida) significa “Comida fría”
[2] Tahuantinsuyo, fue una de las civilizaciones más grandes y poderosas de América precolombina.
[3] Señor de los Temblores, patrón jurado de Cusco.
[4] Ayllu, funcionan como el núcleo de la vida comunitaria y el derecho colectivo a la tierra en regiones altoandinas.
[5] Qolqamanta, significa “lugar de depósitos”.
[6] Qhapaq Ch’unchu, La danza es de origen colonial y simboliza a los guerreros de la selva que descienden de las montañas orientales (la región del Antisuyo)
[7] Calapatita, porque sus cargadores lo llevan en hombros desde su distrito descalzos.
[8] Maqtas, son los bufones y personajes libres de la comparsa en la fiesta de la Virgen del Carmen de Paucartambo.
[9] Ukuku, pablitos o pawluchas, son personajes emblemáticos de la peregrinación al Señor de Qoyllur Rit’i. Representan la fuerza, la valentía y la conexión entre el mundo humano y las deidades andinas.
[10] Tocto, chicharrones.
[11] Moraya, papa deshidratada.
[12] Aperol, coctel italiano.